[ESP-ENG] LA MUERTE DEL ESCRITOR


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Image by Ruth Archer from Pixabay


«Conoces lo que tu vocación pesa en ti. Y si la traicionas, es a ti a quien desfiguras; pero sabes que tu verdad se hará lentamente, porque es nacimiento de árbol y no hallazgo de una fórmula».

«You know what your vocation weighs on you. And if you betray it, it is you whom you disfigure; but you know that your truth will be slowly made, because it is the birth of a tree and not the finding of a formula».


— Antoine de Saint-Exupéry



E S P A Ñ O L

𝕃𝔸 𝕄𝕌𝔼ℝ𝕋𝔼 𝔻𝔼𝕃 𝔼𝕊ℂℝ𝕀𝕋𝕆ℝ

Aunque sus manos pronunciaron el nombre del amor muchas veces, él jamás creyó en él. Su cuerpo fue el encanto de musas y tritones enamorados, que vieron en el escribano un círculo para dejar sus cariños, pero él no los devolvió con las mismas intenciones, en cambio a eso, les entregó pasión ardiente, que se consumía y se perdía para siempre.

El escritor permanecía sentado frente a su escritorio, pensando en sus sueños y fantasías. Obligado a escribir lo que sus visiones claman, con botellas de néctar etílico junto a él. Sus neuronas palpitan y no puede detenerlas, aunque un deseo ascendente quisiera romper esas cadenas, las pesadillas son inevitables cuando hay desdicha.

La hoja oscila sobre su cabeza. Desciende con ansiedad apuntando al cuello de aquel hombre; que solo escribe. Las paredes son testigos fúnebres y susurran en el silencio. La bruma negra desciende y con ella trae el frío. Solo se levanta una llama; la más tenue, ilumina hasta las visiones más profundas del escritor. Busca, recorre, intenta suprimir su corazón de tales deseos, pero solo el tiempo dirá si es digno.

Esa noche, aquel que pronunciaba con sus manos el nombre del amor, lo hizo de nuevo, y esta vez contó una historia, alumbrado con su única lámpara. Convirtió sus pasiones del pasado en algo más, y sus mentiras ascendían haciendo que oscilara más la hoja.

Detuvo sus dedos por un instante y llenó una copa con vino. Se echó para atrás acomodando su espalda. Sus inhibiciones se transformaron en pensamientos. Miró con los ojos entreabiertos la figura de una musa que bailaba sobre una arena ficticia.

Ella no tenía rostro, pero si una sonrisa; y no era perceptible con la vista, sino con los oídos. Lo tenía engañado por completo, era un hombre de una ilusión, y cuando finalmente la imagen se deshizo; se hizo polvo, hasta convertirse en nada.

El escritor se incorporó nuevamente y tomó su lápiz. La hoja sobre su cabeza descendía cada vez más oscilando con más fuerza. Escribió cada palabra con rapidez pues el tiempo lo desafiaba. Y una vez que hubo saboreado el final, resultó que su propia muerte fue a buscarlo antes de tiempo.

El escritor ha muerto. La hoja ha caído sobre él y las lágrimas de enfática lo llevaron a su nuevo hogar. Arrastrado por aguas blancas y celestiales, abrió los ojos por última vez, y entre las neblinas argentinas se encontraba la figura de la última musa que lo vio antes de marcharse.

FIN

E N G L I S H

𝕋ℍ𝔼 𝔻𝔼𝔸𝕋ℍ 𝕆𝔽 𝕋ℍ𝔼 𝕎ℝ𝕀𝕋𝔼ℝ

Although his hands pronounced the name of love many times, he never believed in it. His body was the charm of muses and tritons in love, who saw in the scribe a circle to leave their affections, but he did not return them with the same intentions, instead he gave them burning passion, which was consumed and lost forever.

The writer remained seated in front of his desk, thinking about his dreams and fantasies. Forced to write what his visions cry out, with bottles of ethyl nectar beside him. His neurons throb and he can't stop them, although an ascending desire would like to break those chains, nightmares are inevitable when there is unhappiness.

The blade oscillates above his head. It descends anxiously pointing to the neck of that man; who only writes. The walls are funereal witnesses and whisper in the silence. The black mist descends and with it brings the cold. Only a flame rises; the faintest, illuminates even the deepest visions of the writer. He searches, he scours, he tries to suppress his heart of such desires, but only time will tell if he is worthy.

That night, he who pronounced with his hands the name of love, did it again, and this time he told a story, illuminated by his only lamp. He turned his past passions into something else, and his lies ascended, making the blade sway more.

He paused his fingers for a moment and filled a glass with wine. She leaned back, adjusting her back. His inhibitions transformed into thoughts. He stared half-open-eyed at the figure of a muse dancing on a fictitious sand.

She had no face, but a smile; and it was perceptible not with the eyes, but with the ears. She had him completely fooled, he was a man of an illusion, and when finally the image fell apart; it turned to dust, until it became nothing.

The writer sat up again and picked up his pencil. The sheet above his head descended lower and lower, swinging harder and harder. He wrote each word quickly as time challenged him. And once he had tasted the end, it turned out that his own death came for him before his time.

The writer is dead. The leaf has fallen on him and the tears of emphatic carried him to his new home. Swept by white, heavenly waters, he opened his eyes for the last time, and among the Argentine mists was the figure of the last muse who saw him before he left.

THE END

Escrito por @universoperdido. 31 de Julio del 2021.

Written by @universoperdido. July 31, 2021.

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