Hola mis amores
Hoy he decidido participar en este concurso que me parece espectacular, además de estar muy emocionada de ser parte en todas las actividades de esta comunidad.
Me encantan de siempre todos los temas que tengan que ver con desarrollo personal, espiritualidad, todo aquello que nos haga sentir que somos parte de ese TODO que para mi sólo se puede definir con una palabra AMOR, así que, para mí empezar a compartir con ustedes forma parte de un camino muy especial.
Los mandalas en mi vida llegaron a temprana edad, pues desde muy pequeña he compartido con muchas comunidades de personas que tienen tendencia a hacerlos por las filosofías hinduistas y budistas, luego ya de adulta tuve la oportunidad de compartir en un grupo donde se realizaban unos seminarios que se llamaban "Seminario Ser" y en una de las actividades de este grupo se realizaban mandalas, y allí fuí conociendo más a fondo lo que significaban los mandalas.
Mi hermana mayor tuvo la oportunidad de compartir con monjes budistas y ver como ellos iban elaborando mandalas de arena y como en su proceso van practicando mantras al colocar las arenas de colores, para al final destruirlos.
Los mandalas para mí, aparte de ser terapéuticos, en el momento de colorear también representan eso; la enseñanza de que todo pasa, de que todo cambia, y de que nosotros no tenemos que tener apego en los resultados de las cosas que hacemos. Así que, cuando vi el llamado a este concurso me emocioné mucho, ya que una de las cosas que me gusta hacer desde siempre es pintar mandalas, ahora, yo en mi personalidad un tanto rebelde por lo general hago los mandalas desde un proceso muy espontáneo y trato de no estipular esquemas previos sino que me dejó fluir y voy dibujando lo que va naciendo; sin embargo, dado que nos piden narrar un poquito el proceso de lo que fuimos sintiendo al hacer el mandala, entonces al elaborar este con el que estoy participando, estuve como más atenta a las emociones que iba sintiendo, y y como de alguna manera iban fluyendo mis sentimientos y cómo podría ir plasmando en el mandala las circunstancias de vida que estoy viviendo en este momento.
Primero busqué mis materiales entre ellos un CD que tengo muchos y son para reusar, mis colores, marcadores, regla, pega, tijeras, y un elemento especial que son las tiras de glucosa que usa mi hijo para medirse la glicemia.
Son unas tiritas de plástico donde se coloca una gotita de sangre y se pone en el glucómetro, a mí me da mucha tristeza tener que votar estás tiritas (porque son plásticas) así que las he ido recolectando para buscar la manera de reutilizarlas en algunas manualidades.
Teniendo mis materiales listos entonces lo primero que hice fue hacer el círculo del mandala usando el cd, me quedé un poco pensando en lo que iba a hacer, y respire profundo...
y pues lo segundo que hice fue tomar la regla y dividir el círculo en varias líneas; por lo general el proceso que hago es que hago círculos dentro con con un compás, pero esta vez decidí hacer primero líneas y luego con un compás realicé los círculos y eso me dejó mucho espacio dentro del mandala.
Luego de haber hecho esto empecé a sentir dentro de mí cosas que que de alguna manera están quitando un poquito mi paz interior, y una de ellas es todo un proceso que tengo con mi forma de alimentarme, soy una persona que le gusta en exceso los dulces y esto ha traído como consecuencia un aumento de peso que en este momento me está haciendo sentir muy incómoda y emocionalmente vulnerable, ya que siento que no tengo las fuerzas para trabajar esta adicción al dulce así que respiré y lo primero que se me vino a mi mente fueron todos esos colores bonitos que tienen los vegetales, como las zanahorias, las lechugas, el agua, el azul del agua, las nueces, y de alguna forma eso fue lo que empezó a surgir.
En el centro lo primero que realicé fue como una hoja, algo así como sintiendo que de alguna forma la naturaleza me está diciendo que está aquí para ayudarme, luego comencé a rellenar todos los espacios con los marcadores y fueron saliendo muchas formas diferentes. Pero dentro de mí, era como todo esos colores de todas esas frutas y vegetales que están allí y que realmente necesito para trabajar todo el proceso que estoy viviendo con mi sobrepeso.
Luego de ello tomé mis colores y comencé a rellenar todos los espacios, imaginándome cada una de las texturas y cada uno de los colores de ese mundo que estaba allí, y en cierta forma iba sintiéndome entre relajada por estar dibujando, pero la vez tengo que confesar que me sentía un tanto incómoda porque hay una lucha interna en mí, entre lo que deseo y lo que debería hacer para sentirme mejor.
Luego ya de haber terminado de colorear el mandala decidí recortarlo para pegarlo en el CD plástico y darle una base más fuerte.
Al haberlo pegado en el CD decidí utilizar las tiras de prueba de glucosa para hacerle un Halo al mandala, entonces esta parte del proceso del ser, también tiene que ver con circunstancias actuales que estoy viviendo con respecto a la condición de mi hijo qué es la diabetes, si se ponen a ver hay una incongruencia entre mi adicción por los dulces y el hecho de tener que manejar una condición diabética donde el azúcar es uno de los alimentos más prohibidos; Sin embargo, utilizar estas tiras dentro del mandala me ayudaron a buscar la manera de sublimar el estrés que me genera muchas veces tener que manejar la condición de mi hijo, y es buscar la forma de de transmutar y de aprender en mi vida y reconocer que es lo que me quiere enseñar la vida a través de esta experiencia.
Así que utilice las tiras de glucosa (que tengo muchísimas en una caja guardadas) para hacer como un Halo alrededor de mi mandala y de esta forma conectar la círcunstancia que tiene que ver con la condición de mi hijo y también todo lo que soy yo, y mi proceso con respecto a la alimentación.
Creo que básicamente al hacer este mandala todo el proceso de la alimentación, mi sobrepeso, todo lo que tiene que ver con la salud y la diabetes fue lo que se plasmó allí, es lo que puedo sentir que expresó mi ser.
Así finalicé y me quedó de esta manera, me encantó, muy colorido
y al terminarlo me sentí muchísimo más relajada, muchísimo más consciente de muchos procesos que estoy sintiendo y que me están pasando y bueno sé que tendré la fuerza para superarlos.
Por aquí les dejo una foto más nítida de este mandala aunque hice algunas con digitalización y esas las voy a compartir en otra publicación qué tiene que ver más con arte digital, estoy muy complacida del resultado y de verdad que más allá de todo lo que tiene que ver con la parte estética, me siento muy feliz de haberme conectado una vez más con la energía poderosa de los mandalas que transforman, que sanan, y que ayudan a hacer ejercicios de instrospección muy valiosos; que nos ayudan a nuestra salud espiritual integral y de alguna manera, por así decirlo, nos ayudan a sacar y transmutar esas emociones que a veces tenemos allí guardadas.