Blusas hindúes, las transparencias y las sandalias de cuero se imponían en el estilo. El cabello rizado propio de toda la vida y una guitarra que era compañera de aventuras.
Año 1999, el pedagógico de Barquisimeto era una movida cultural constante, yo me movía constantemente gracias a la cultura. Pertenecía a cuánto grupo artístico naciera y ello me permitía tener becas y acceso a un comedor que si bien no daba la mejor comida, me alimentaba y eso era suficiente para una "chamita" de veintitantos que llegaba del monte con ganas de estudiar.
Muchas veces me tentó el irme y dejar los estudios, pero el grupo de amigos que había hecho a nivel cultural fueron mi espacio seguro. Con ellos me encontraba allí, muchas tardes, en la Plaza "Salvador Allende" , una pequeña placita interna que tenía el núcleo del oeste, donde nos poníamos a cantar canciones de Silvio y a leer poemas de Neruda o sencillamente a ensayar alguna de las obras que debíamos presentar.
La Zully universitaria siempre fue más bohemia que todas mis versiones en la vida, allí era extrema en mis creencias, mi necesidad de ser "chocante" con las verdades de otros en cuanto a las formas era imperante. Además, el concepto de universidad era para mí sinónimo de libertad en esos días. Sólo me frenaba el que me estaba formando para formar a otros y con eso me mantenían al límite.
La guitarra fue el puente para hacer amigos, nunca he sido prodigiosa con la música, pero amarla me ha llevado a conectar con artistas extraordinarios. Entonces estaba yo sentada en el piso practicando mis primeros ejercicios de digitación, cuando llegaba algún estudiante prodigioso y me decía: ¿Tocas guitarra? Y yo le respondía: - No, estoy aprendiendo - , acto seguido me la pedía prestada y allí era yo quien disfrutaba de un concierto extraordinario solo para mí, y nacía una amistad... o un amor. (A veces ambos). Porque si algo no ha cambiado esa Zully de antes y ahora es que es enamorada al 1000%.
Érase una vez una Zully universitaria que amaba el Arte y que se permitió vivirlo al máximo, haciendo parte de grupos de pantomima, títeres, narración oral y escénica, teatro, zancos, cuartetos de Golpe Tocuyano y más.
Estar en estos grupos dió la posibilidad de viajar dentro y fuera del país, de conocer a grandes artistas como "Marcel Marceau" y cantar en el "Oscar Martínez" anfiteatro del Complejo ferial de Barquisimeto, o ser "Doña Inés" del Don Juan en el Teatro Juárez.
Hubo una vez una Zully que de sus 19 a sus 24 vivió cientos de experiencias maravillosas que la convirtieron en una artista ligada a la docencia, o al revés, una docente llena de arte. Lo cierto que esa Zully fue muy feliz.
A veces siento que sale de a ratitos, otras que ya es sólo un recuerdo cansado de tanta algarabía, pero sin duda. existió.
Gracias por ser parte de este pedacito de mi vida.
Un abrazo gigante
Zully💞