La quietud de mi alma está prendada de ti.
Me une lo que quedó del pasado.
Ingenua hebra que desconoce de amores, de sentimientos ajenos, de ausencias y gritos.
El sabor del olvido supera las risas, lo bueno de un beso quedó en el olvido.
¿Unimos las partes y engañamos a todos?
O dejamos que todo prenda de sí.
Imposible atarme a la cuerda.
Resbaloso el amor, pegajoso el olvido.
Aunque se aten las cuerdas las abre el destino. Bendito el amor que no atrae cadenas.
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