La magia de la transformación de la madera en una especie de caja sonora que poco a poco va tomando forma hasta obtener de ella hermosas interpretaciones es lo que hace posible la entrega y dedicación del luthier.
Hoy les quiero compartir una experiencia fotográfica, que tuve en mi ciudad natal, Cumaná, donde realicé este recorrido por el taller del Luthier Rafael Arcía, muy reconocido en la ciudad por la calidad en la fabricación de instrumentos, en especial el cuatro. Un arte aprendido de generación en generación, en las segunda foto se aprecia a su hijo y en la última al Sr. Rafael.
Escucharlos hablar de la nobleza de la madera, de los cortes, de los detalles de la fabricación me permitió valorar tan noble arte que realizan con su manos que no tenía idea de como era.
A continuación muestra de los protagonistas de este relato en sus espacios de trabajo, si deseas compartir algún tipo de comentario, conversamos por allá abajo.
Todas las fotografías son de mi autoría,
realizadas con Canon Rebel T3