Aquella noche, devastada por la tristeza tan inmensa que sentía, salí sin rumbo, mis pensamientos iban y venían, mi nostalgia me consumía.
Meditabunda entre mis pensamientos no me di cuenta que alguien me seguía, era tal mi desaliento que ni importancia le di a ese evento, pero en un juego casi mágico lo miré caminado a mi lado:
-Hola ¿por qué tan sola a esta hora?
Le di una leve sonrisa y continué con mi agonía, él me dijo
-No sufras por quien no está ya en tu vida
Lo miré a los ojos y quedé casi hipnotizada. Solo atiné a escuchar:
-Déjame que te sientas amada
Y entre besos nunca sentidos y una pasión casi loca, llegó el momento de sentirlo dentro, todo lo cubrió un silencio que fue mágico e intenso.
Sus movimientos eran suaves como el viento, sus ojos no me dejaban de ver ni un solo momento y en un orgasmo intenso que movió todos mis cimientos, me rendí ante sus ojos llenos de sentimientos.
Mi nostalgia se había ido, no sé si al cielo o al infierno.
Solo sé que desperté en mi cama con un hermoso sentimiento y miré mi mano y allí solo estaba una pluma.
Eso fue lo único que me quedó de ese maravilloso encuentro