Me encantaría disfrazarme de autobús.
Una anécdota en mi familia fue una vez que mi hijo, con la intención de asustar a los niños, en época de carnaval, se puso lo que todos conocemos con el nombre de dominó, era una bata larga de color negro, algunas llevaban cintas de colores, encina de su cabeza llevaban una máscara que abarcaba hasta el cuello.
En la espera de que salieran los niños, los cuales no salieron a la calle porque se entretuvieron jugando, mi hijo se quedo caminando por la acera, avanzó y llegó hasta la esquina, al cruzar vivía una tía abuela y su hijo también ya era un adulto mayor, la sorpresa de mi hijo que cuando se iba acercando, mi tía y mi primo salieron despavoridos, trastabillaron entre el escalón y las sillas, se atascaron con la puerta.
Mi hijo le dio mucho dolor tal situación, pues el no lo hizo con intención, simplemente no se había percatado que vestimenta cargaba, lo que hizo que ellos se asustaran y salieran como alma que lleva el diablo.
Mi hijo en vez de reír ante tal situación, aún después de muchos años, cuando ya ni viven mi tía ni mi primo, nunca les dijo que fue el quien se acerco esa noche, siempre tuvo y tiene mucho remordimiento por esa situación.
Creo que cualquier persona, en la noche se le presenta esta túnica negra, sale despavorido.