Estas bellas orquídeas las cultiva mi tío, aún lleno de buen humor y de espíritu alegre, las cuida con mimo, con paciencia y constancia.
Con constancia, si, mucha!, todos los días como parte de su rutina del día a día, después del desayuno y sus pastillas pasa a saludarlas, a ver como se encuentran sus "niñas", las revisa a ver si tienen alguna hojita seca y se las retira o si viene aflorando algún nuevo botoncito de flor o para rociarlas con un poco de agua y conversarles un rato.
Las cuida con esmero porque son fruto del trabajo de él y mi tía, el tiene ya 93 años, 93 años que muestra con orgullo y elegancia, lleno de bromas y de chácharas, le encanta un cuento, un chiste o una jugada graciosa a quien se la gane.
Y éstas, sus flores, muestran el fruto de un cuidado constante, cariñoso y amigable, así como trata sus flores trata a la gente, con respeto y con delicadeza.
Larga y feliz vida a mi Tío F. Y a sus flores, porque así el lo quiere, muchos años más de vida y que le sean felices y llenos de flores.
Más gente para el mundo como él, gente educada y delicada.