Se desnuda ante la mirada
su piel tatuada coquetea desde lejos
sus labios se refrescan,
desesperándose dentro de mi noche
la luna muestra su mejor traje
surge un incienso de amor.
Los labios suaves embelesan
la acaricia se pierde en el ocaso de mis horas,
ahora la risa juega con el viento
en la madrugada se desvanece el frío.
Ya la luna creciente se despierta
la dulce voz que sale de su boca
sus besos que se esparcen
en el laberinto desnudo.
Cae la lluvia y moja su rostro
el día lo resguarda,
ese dulce aroma que contempla
su alma siempre risueña.
Añoro, me despierto
y en pleno desvelo
consigo de nuevo
su rostro aterciopelado.