¡Mira, obsérvalo! ¡Qué grande y qué maravilloso es! Podría encontrar miles de razones para vivir y, así mismo, otras tantas para morir. Hay momentos en que te encuentras en el centro de la balanza y no quieres caer hacia ningún lado; es un estado de conciencia en el cual la noche se hace día y éste una masa incandescente de tiniebla.
Me encuentro con toda esa gente compartiendo un lugar, una época, este silencio; cada uno medita en lo suyo; cada uno percibe un mundo diferente. Ahora ella me da un beso; no abro mis ojos. Nuestras manos se funden y nuestros cuerpos se encrespan; hemos derribado el muro de los sueños.