Días de regalos de mentira, de memoria desperdiciada con sabor a chocolate y dulces en el patio de una escuela.
Pegatinas de regalo, sábanas de cambio, tazos, diabolos, combas, álbumes de álbumes de jugadores de fútbol olvidados o princesas de Disney. Platos de regalo, goma de mascar pegada a la suela del zapato y yoyos de segunda, tercera y cuarta mano.
Devuelvo los recuerdos (solo unos pocos), pero, ... ojo! ... No vendo.
Donar extensiones difusas de mi cuerpo, regiones y espacios para explorar con derecho de entrada y salida, pero sin término fijo.
Me entrego todos los días con esencias vacías.
Total ... No recuerdo lo que era ser "un niño" (aunque a veces todavía me comporto como tal).