El juego de bingo es tradición en familia sobre todo en mi familia por parte de mamá cuando éramos pequeñas Siempre jugábamos bingos todos en casa y apostábamos con dinero, ahora de grande se ha vuelto otra vez normal volver a jugar bingo los domingos, y este juego está pasando a otra generación ya que ahora son nuestros hijos los que juegan con nosotros y es bonito volver a compartir en familia todos juntos un nuevo juego, claro falta gente.
El juego de bingo es muy sencillo va desde el número uno hasta el número 75, creo si no me equivoco y la B corresponde a los números del 1 al 15, la I del 16 a el 30 y así sucesivamente hasta llegar a la letra O que corresponde a los números 61 al 75, los números están como en una esfera dentro de ella y se van sacando uno por uno, y hay una persona que va cantando los números es decir va diciendo los números que salen y los otros vamos anotando en el cartón esos números.
Los cartones cuando se apuesta se van anotando, si uno tiene uno, dos, tres cartones tienes que poner el dinero que equivale a cada cartón, en este caso no estamos apostando sino que traemos caramelos y el que gana se le da un caramelo y así podemos ir jugando para solo para divertirnos sin dinero, por lo que en este caso se puede jugar con los cartones que quieran en este caso yo jugaba con dos cartones y nuestras piedras de anotaciones son maíz piedras entre otros.
Yo estaba jugando con dos cartones y los cambiaba a cada rato porque de verdad los cartones que me tocaron no eran muy buenos, a la final me quedé con uno que sí me resultó bastante el número 61, ya que los cartones están marcados por número para que cuando juegue sepas cuál es tu cartón y ahora me quedaré con este para otras oportunidades.
El juego fue bastante divertido, Jugamos más de 20 partidas de las cuales gané Solo dos, éramos aproximadamente 10 personas jugando y cada uno pudo ganar por lo menos una vez ya que otros tuvieron más suerte y ganaron muchas veces, ahira ya todos tienen sus cartones preferidos, así que queda es seguir jugando con este cartón, pasamos un día genial recordando viejos tiempos, risas y compartir en familia un tiempo de calidad que siempre hace mucha falta para divertirnos.
! [ENGLISH]
Bingo is a family tradition, especially on my mom’s side of the family when we were little. We always played bingo together at home and bet money on it. Now that we’re grown up, it’s become normal again to play bingo on Sundays, and this game is being passed down to the next generation—now our children are the ones playing with us—and it’s nice to share a new game as a family again, all together. Of course, some people are missing.
Bingo is very simple—it goes from number one to number 75, if I’m not mistaken—and the letter B corresponds to numbers 1 through 15, the letter I to numbers 16 through 30, and so on until we reach the letter O, which corresponds to numbers 61 through 75. The numbers are inside a drum, and they’re drawn one by one, and there’s a person who calls out the numbers—that is, they say the numbers as they’re drawn—and the rest of us write those numbers down on our cards.
When you play, the cards are kept track of; if you have one, two, or three cards, you have to put down the amount of money that corresponds to each card. in this case, we’re not betting—we’re using candies instead—and the winner gets a candy. That way, we can play just for fun without money, so in this case, you can play with as many cards as you want. In my case, I was playing with two cards, and our scoring markers were corn kernels, stones, and other items.
I was playing with two cards and kept switching them out because, honestly, the cards I drew weren’t very good. In the end, I settled on one that actually worked out pretty well for me—number 61—since the cards are numbered so that when you play, you know which one is yours. Now I’ll keep this one for future games.
The game was pretty fun. We played more than 20 rounds, of which I won only two. There were about 10 of us playing, and everyone managed to win at least once—though others were luckier and won many times. Now everyone has their favorite cards, so all that’s left is to keep playing with this card. We had a great day reminiscing about old times, laughing, and spending quality family time together—something we always need to have fun.
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