35 años, la vida continúa [Esp-Eng]

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35 años, la vida continúa [Esp-Eng]

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Dicen que hoy cumplo años. Que se alinearon los astros para que naciera precisamente el día internacional de la creatividad y la innovación. Dice mi madre que soy ochomesina, que estuve algunos días en una incubadora, que llegue moradita como si viniera de otro planeta y me salvé de milagro. Parece que desde entonces ya daba muestra de cierta inadaptación.
La verdad siempre me ponen algo tristes los días de mi cumpleaños. Realmente no entiendo por qué pero, por más que se esfuerce mi familia y me mantenga ocupada, siempre asoma la melancolía. Quizás sea porque no me gusta ser el centro, por recordar momentos del pasado que quisiera olvidar o simplemente porque soy así, un bicho rarísimo.
La verdad es que a mí nunca me han atado las fechas. Prefiero amar todos los días; así de paso conozco a las personas verdaderas, las que están ahí, en los buenos y malos momentos, las que saben reconocer en una foto (por más que sonría y me rodee un hermoso paisaje) que no todo está bien, que algo me pasa. Esos seres vitaminas que alejan las horas tóxicas, que quiebran todos los silencios (salvo los necesarios) cumplen año conmigo hoy. Cada pedazo de lo que soy lleva sus huellas.
Ahora mis padres me recuerdan como desde niña improvisaba en alguna plaza pública, declamaba algún poema y cantaba canciones infantiles a viva voz con estribillos como "conozco una amapola que está alta, alta, alta, y yo soy pequeñita, pequeña y nada más". Que por estar jugando con un gato lo apreté demasiado y el animalillo se hizo "la gracia" sobre mi vestidito de cuadros; o cuando (en un impulso superhéroe) me metí entre las patas traseras de un caballo en el campo para sacar a un niño de poco más de dos años que se había acercado a un alazán medio salvaje... A él le dejó una cicatriz de recuerdo y a mí, la sonrisa agradecida de sus padres.
Y así van mis padres hilvanado recuerdos. Como aquella vez (siendo niña) en que, en pleno teatro Tunas, declamaba una poesía y, por más que le dije al sonidista que no me pudiera música instrumental de fondo, que me desconcentraba, lo hizo, teniendo que improvisar en escena (a teatro lleno) algunos versos. Por suerte, salvo mis padres y la instructora que me atendía, nadie se dio cuenta.
De mi vida atesoro tantas cosas que ahora mismo, entre vino y algazara familiar, no logro recordar. Mi seno familiar humilde me dotó de los valores esenciales, digo lo que creo y siento (aunque me equivoque) e intento hacer lo más correcto en cada caso, sin dejar de vivir y aunque a veces parezca bien absurdo. Mi vida ha sido una carrera de obstáculos. He estado grave tres veces en terapia intensiva, perdí a mi primogénita, he tenido amores complejos, me he crecido...
Hoy agradezco cada uno de los escollos y, aunque por esa parte rara e inexplicable que tenemos dentro los seres humanos, suela estar algo triste, doy gracias a Dios por todo, pues todo eso (lo bueno y lo malo) me ha hecho ser la persona que hoy soy. No perfecta, pero sí resiliente. He aprendido lo básico, pero sé que me falta mucho por aprender. Y es que ahora comprendo que cada día es un regalo, que la vida hay que vivirla a plenitud, que los miedos a veces viven más en tu mente que en tu entorno y que buscar culpables nunca es una buena salida.
35 años de pruebas, de sueños, de oportunidades, de vivencias, de amar sin esperar mucho a cambio. 35 años de cerrar y abrir nuevas puertas; de reinventarse, de buscar el lado bueno de las cosas y resistir aún entre huracanes cotidianos. La vida es un tapiz que bordamos cada día, así que a ponerle los colores que quieras (o puedas). Y, aunque hoy esté triste porque no puedo evitarlo (y sigo sin entenderlo), seguiré buscando razones para sonreír, para sacarle cosquillas a la vida.

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Esta publicación ha sido escrita y documentada por mí, no contiene IA. Las fotos utilizadas son de mi propiedad


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35 years, life continues [Esp-Eng]

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They say that today is my birthday. That the stars were aligned so that the international day of creativity and innovation was born. My mother says that I am ochomesina, that I was some days in an incubator, that I arrived moradita as if I came from another planet and I was saved by miracle. It seems that since then he has already shown some inadaptation.
The truth always make me a little sad on my birthday. I don’t really understand why, but no matter how hard my family works and how busy I am, melancholy always comes. Maybe it is because I do not like to be the center, for remembering moments of the past that I would like to forget or simply because I am like this, a very rare creature.
The truth is that I have never been tied to dates. I prefer to love every day; by the way, I know the real people, those who are there, in good and bad times, those who know how to recognize in a photo (no matter how much I smile and surround myself with a beautiful landscape) that not everything is fine, that something is happening to me. Those beings vitamins that push away toxic hours, that break all the silences (except the necessary ones) meet me today. Every piece of what I am bears its traces.
Now my parents remind me how since I was a child, I would improvise in some public square, recite some poem and sing children’s songs aloud with choruses like "I know a poppy that is high, high, high, and I am tiny, small and nothing more". That because I was playing with a cat I squeezed it too much and the little animal made "grace" on my plaid dress; or when (in a superhero impulse) I got between the hind legs of a horse in the field to take out a child of little more than two years who had approached a half-wild alazán... He left a scar of memory and me, the grateful smile of his parents.
And so go my parents spun memories. Like that time (as a child) when, in the middle of the theater Tunas, I recited a poem and, although I told the sonidist not to allow me instrumental music in the background, which was distracting me, he did it, having to improvise on stage (full theater) some verses. Fortunately, nobody noticed except my parents and the instructor who attended me.
Of my life I treasure so many things that right now, between wine and family holiday, I can’t remember. My humble family gave me the essential values, I say what I believe and feel (even though I was wrong) and try to do the right thing in each case, without ceasing to live and although sometimes it seems quite absurd. My life has been an obstacle course. I’ve been severely ill three times in intensive care, lost my first child, had complex loves, grew up...
Today I thank each of the pitfalls and, although for that rare and inexplicable part that we have inside human beings, it is usually a little sad, I thank God for everything, because all this (good and bad) has made me the person I am today. Not perfect, but resilient. I’ve learned the basics, but I know I have a long way to go. And now I understand that every day is a gift, that life must be lived to the fullest, that fears sometimes live more in your mind than in your environment and that looking for blame is never a good way out.
35 years of trials, dreams, opportunities, experiences, loving without expecting much in return. 35 years of closing and opening new doors; reinventing oneself, looking for the good side of things and resisting even among everyday hurricanes. Life is a tapestry that we embroider every day, so put it in the colors you want (or can). And although I am sad today because I can’t help it (and I still don’t understand it), I will continue to look for reasons to smile, to tickle life.

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sub>This post has been written and documented by me, does not contain AI. The photos used are my property.

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