Me senté como de costumbre en los asientos rojos, busque de no incomodar a nadie y saque mi libro. Quien me acompaña día y noche en esos momentos donde no tengo con quien hablar.
Estoy emocionada porque el capítulo por el que voy, tiene un desenlace totalmente inesperado. "ADN Fatal" así se titula. Voy concentrada y no levantó la mirada pero siento como si alguien me estuviese viendo.
Mire a los lados y todos estaban cada uno en su mundo, unos hablaban de cosas personales, otros hablaban de cómo estuvo su día, otra parte de la situación país y a lo lejos se escucha aquel vendedor de chucherías en el vagón.
Sigo sintiendo una mirada clavada justo en mis ojos, miro al frente y estaba él. Ojos azules, cabello castaño, estatura mediana, y un flaco. Unos dientes que combinaban con su sonrisa. Ropa bien delineada y vestido formal.
Cruzamos miradas, él quería decirme algo y yo quería oírlo. Quería saber qué pasaba por su mente y decirle lo que pasaba por la mía, fue una conexión que nunca antes había tenido con alguien. Clave mi mirada en el libro de nuevo pero no hallaba como concentrarme.
Volví la mirada al chico y ahí estaba, pensativo y no paraba de sonreírme. ¿Por qué no se acerca hablarme? Se acerca mi destino y no me atrevo a decirle nada, pero él tampoco.
Me baje y él se quedó ahí, lo vi hasta que se desapareció el tren al final del túnel y su mirada siempre estuvo clavada en mi.
Siempre que tomó el metro, espero conseguirlo pero esta vez, decirle mi nombre