Pasear un domingo por el pueblo es algo que muestra la realidad que estamos viviendo. Una realidad en la que las calles están vacías, las tiendas cerradas y rara vez te cruzas a alguien por las calles.
Solo el cielo, las nubes o el sol son las que acompañan a esas calles desiertas y tristes que reflejan la situación actual. La pandemia está minando la moral de la gente, haciendo que el miedo se apodere de cada paseo, cada salida y haciendo que el respecto cruce esa linea delgada que lo convierte en pánico.