Peldaño a peldaño
Como ya sabéis me encanta la fotografía. Intentar captar un paisaje, un edificio, una persona, un objeto... en un momento determinado, que pueda tener algo especial y que, aunque sea durante una fracción de segundo, lo pueda hacer mío y simplemente eterno.
Poder echar atrás y ver esos momentos es algo que puede hacer que un día malo remonte y se convierta en un día genial. Ver esos pequeños instantes y recordar cuándo, cómo, dónde y porqué hiciste esa foto es algo que para mí no tiene precio.
Y ahí es donde reside la magia de la fotografía, una imagen que para alguien puede pasar totalmente desapercibida, para ti puede ser la mejor estampa que pudiste encontrar en ese momento.
Aquí os dejo uno de esos momentos (uno muy bueno de hecho) y con el mensaje que me vino a la cabeza cuando estaba haciendo la foto.