No me canso de mirar estos árboles cuando me los encuentro en los parques de Valencia. Árboles con muchísimos años que se agarran a la tierra con tanta fuerza que sus raíces sobresalen en su lucha por ganar ese terreno camino hacia el fondo de la tierra.
Raíces que son capaces de levantar las baldosas del suelo y que, aún así, son árboles a los que a nadie se les ocurre tocar, por lo majestuoso y lo precioso que son.
Raíces.