Hace unos días estuvimos dando un paseo por el puerto de Valencia (España), un paisaje idílico con el mar Mediterráneo de fondo cerca del cual mi familia y yo vivimos desde este pasado verano.
Cuando has crecido con el mar siendo parte de tu entorno hay cosas que das como normales y que no valoras hasta que no las tienes. El olor a mar, el sonido de las olas, la brisa de aire fresco, los paseos por la orilla... en definitiva, la paz y tranquilidad de irradia ese paisaje.
Estos días hemos estado en un paisaje totalmente opuesto, la montaña. Hemos pasado unos días en los Llanos del Hospital de Benasque (Pirineo Oscense).
Cuando estás en un entorno así te sientes increíblemente pequeño, miras a tu alrededor y ves la inmensidad de las montañas, respiras un aire tan puro y fresco que notas como se te abren todos y cada uno de los alveolos pulmonares, te da el sol en la cara y sientes como, aún estando a temperaturas bajo cero, te invade una sensación de calidez que hace que se pare el tiempo y, si el mar te da esa tranquilidad a la que hacía referencia antes, aquí la sensación es prácticamente la misma, te olvidas de todo y disfrutas de toda la grandeza que te ofrece la naturaleza.
Después de haber vivido 13 años cerca de la montaña, te das cuenta de que son dos entornos totalmente diferentes, pero con los que cualquier persona estaría encantado de disfrutar y convivir. Al dejar cualquiera de ellos empiezas a sentir que te falta algo, pero a su vez no dejas de disfrutar de ese que tienes.
Es cuando he recordado un término que me llamó mucho la atención no hace mucho y que explica lo que he sentido durante estos años que alternaba mar y montaña: el 'Ruido Blanco'.
La definición de este término podría ser la siguiente:
Es el ruido formado por todo el espectro de frecuencias sonoras sin que se repitan con una reiteración determinada y sin que haya una que sobresalga de las otras. El resultado sería un sonido constante suma de todas las frecuencias, igual que el color blanco es la suma de todos los colores, de ahí a su nombre.
Cuando estás viviendo en una zona cercana al mar el 'white noise' sería el sonido de las olas rompiendo cerca de la orilla, un sonido al que te terminas acostumbrando y que hace que te concentres con mayor facilidad, de tal modo que la ausencia de éste puede provocar que te 'falte algo' y no sepas qué es. Es impresionante como tu cerebro hace que algo que está ahí, simplemente sea 'asumido' como normal y desaparezca.
Ha sido en la montaña, cuando estaba nevando y estaba sentado en un banco en el porche del hotel cuando me pregunté cuál sería el ruido blanco de este paisaje... cerrando los ojos y con un silencio absoluto puedes llegar a escuchar el ruido de los copos cayendo al suelo, pero no creo que lo pudiéramos considerar como tal... así que tendré que volver y darle un par de vueltas más para encontrar el ruido blanco de las montañas... donde el silencio reina sobre todo lo demás.
Espero que alguien me pueda ayudar con este nuevo dilema... Pronto os comentaré qué tal nos fue estos días, a parte de mi duda existencial 😊