No tengo ni idea de arquitectura, nada más allá de lo típico que se daba en historia cuando iba al instituto, que si el Románico, el Gótico o el Renacentista... quizá un poco más después de disfrutar libros como ‘Los Pilares de la tierra’ o ‘La catedral del Mar’, donde explican paso a paso como construían enormes catedrales en tiempos en los que la maquinaria actual no estaba ni cerca de existir.
Seguramente por estos libros me empezó a interesar tanto la arquitectura, por la intriga de saber cómo eran capaces de levantar semejantes monumentos con la meta ayuda de poleas y de la fuerza bruta de hombres y ganado.
Aquí una muestra, una bóveda de crucería de una pequeña ermita en la localidad de Dunfermline, en Escocia. Nada más y nada menos del siglo X... y ahí está preciosa y en pie después de tantísimos años.