Estamos acostumbrados a ver las alcachofas como un capullo bien cerrado que vamos deshojando hasta llegar a ese corazón que está tremendo, que es un manjar y que puede comerse en numerosos platas de nuestra gastronomía. Pero... ¿cuántas veces las hemos visto en flor?
Aquí tenemos esa peculiar flor con filamentos morados que sobresalen y que tienen una forma y un color precioso. En campos de plantas de alcachofas que no llegaron a recogerse del todo y que ahora están ya secas, con algunas de las flores que todavía se dejan ver.