Hace un tiempo, estabamos recibiendo la visita de una iguana que posaba en las ramas de una planta que tiene muchísimas espinas, siempre me extrañé de que pudiera subir y hacerse daño, hasta que un día vi con el cidado que lo hacía.
Con el tiempo dejó de llegar, pero recientemente nos visita una mas pequeña un poco mas verde y para nuestra sorpresa, hubo una más pequeña aún a la que pude fotografiar.
Se quedaba tranquila porque con el tiempo se ha hecho familiar que nos acerquemos, a veces le damos guayabas y otras veces flor de cayena, por supuesto con un palo, nos da algo de miedo tocarlas, pero lo que es certo es que cada mañana nos acercamos a ver si se encuentran en las ramas y con muchísimo cariño le damos los buenos días.