Justo en la parte lateral de la abadía de Dunfermline se encuentra el palacio más antiguo de esta construcción, el Palacio de Dunfermline. Sólo quedan los restos de este complejo arquitectónico, pero la parte que mejor se conserva es la que ocupaban los monjes de la época, destinada a lugar de sus rezos, con una acústica impresionante que hacía que el mínimo sonido retumbara por toda la estancia.
Estas ruinas se pueden visitar y puedes intuir las partes de lo que fue este palacio, que ahora es escoltado por la preciosa abadía situada en la parte superior.