Antes de conocer al señor, al padre y al espiritu santo viviamos en rebeldia, muchos eramos desobendientes, insensibles a las cosas espirituales, siempre haciendo la voluntad de la carne engañados por lo que el enemigo ponia frente a nosotros.
Pero ahora conocemos la Verdad de Cristo y hemos heredado la libertad por la cual dio su vida. Enseguida de conocer la verdad comienza en el cristiano una lucha por dejar de hacer lo malo, por dejar de cometer esos pecados recurrentes.
Lo que ocurre es que nuestra realidad cambia, nuestro entendimiento cambia, es como mirar detras de la cortina y ver un mundo distinto a lo que habiamos pensado que era la realidad, pero nuestros deseos, nuestros impulsos siguen con nosotros. Todo lo que cosechamos para la carne no desaparece, al contrario, nos confronta.
Para ganar esta batalla debemos entregarle nuestra mente, nuestro cuerpo y todo nuestro ser al señor; nuestra voluntad, nuestra convicción, todo debe ser del señor para lograr esa fortaleza mental, y esto es fundamental ya que la mente es el primer campo de batalla. La mente recoge el pecado, lo procesa, lo lleva a nuestros miembros hasta que se apodera de nuestro ser y luego ya no hay voluntad ni convicción que lo detenga.
Si tenemos al señor en nuestra mente de continuo, y todo lo que hizo por nosotros, estaremos ganandole el terreno al Diablo, logrando una mente sana para Cristo y quitando los yugos que nos llevaban en contra de nuestro Dios. Esto nos guardara de pecar, nos alejara de hacer lo malo y nos mantendra muy cerca del señor.
Proverbios 23:1 dice, Cuando te sientes a comer con algun señor considera bien lo que esta delante de ti y pon cuchillo en tu garganta si tienes gran apetito.
La carne es como un animal, siente hambre y necesidad de ser saciada. Los que han salido de adicciones, de ataduras arraigadas por años entienden lo que se siente. Aun despues de conocer al señor, el deseo de hacer algo que sabemos que al señor no le agrada, no desaparece, se hace mas fuerte. Y es en este momento donde debemos tener un gran voluntad, Orar al señor y tener fé que él nos ayuda en todo tiempo. (Hebreos 2:18)
consideremos lo que hacemos, cuando viene la tentacion debemos estar llenos mas que nunca de nuestro señor Jesucristo, por no decir que en todo tiempo debemos estar llenos del Espiritu Santo y preparados para luchar contra las saetas del diablo.
Con esto dejamos bien claro la importancia de tener el control sobre los pensamiento y la voluntad, para lograr permanecer juntos al Espiritu Santo y que el enemigo no nos logre apartar de nuestros Padre Celestial.