Hola amigos, ¿cómo amanecieron hoy? te pregunto, ¿estás respirando? ¿cómo está funcionando tu mente e intelecto? ¿y tus manos, piernas y pies?
La vida es una montaña rusa de emociones y experiencias, les confieso que muchas situaciones me llenan de felicidad, pero también otras me hacen sentir abatida, triste, desilusionada y sin esperanzas; todos los seres humanos pasamos por momentos así, es válido sentirse triste o molesto y más válido aún es tomarse un espacio para reflexionar al respecto, lo delicado sería quedarse viviendo ahí... Cada situación difícil es una nueva oportunidad que nos brinda la vida para repotenciarnos, el primer paso ante eso es la aceptación.
La palabra aceptación está relacionada entre otras cosas con resignarse a recibir algo en lo que muchas veces no se está de acuerdo. Muchas veces se tienen experiencias, suceden situaciones sobre las que no se tienen control y no se pueden revertir, de ahí que sea tan determinante la actitud ante el hecho, puedes elegir asumir una actitud derrotista, una agresiva o una optimista, todo depende de ti.
Te invito a aceptar los hechos, salir de tu zona de confort y evaluar tu entorno, siempre habra un nuevo escenario, una nueva oportunidad...
Al estar inmerso en una situación que incomoda, desalentadora, de la que se quisiera salir, lo primero que se debe hacer es evaluar el escenario, así que analiza en el que te encuentras ahora.
Cada persona es libre de hacer de su escenario un mejor lugar, porque aun cuando ese no sea el óptimo para ti, solo tu puedes hacer la diferencia en tu actuar, vivir y convivir, solo tu tienes el poder de transformar tu realidad, y si no funciona para ti, abre otra puerta, eso si, evalúa en la medida de lo posible cada nuevo escenario antes de entrar.
Las situaciones también hacen que la velocidad con la que habitualmente se lleva la vida se modifique, tal vez ibas demasiado rápido y el miedo te paralizó, o llevabas las cosas con calma y la incertidumbre o la rabia te hizo acelerar. Frenar de golpe puede causar accidentes graves y acelerar sin control también. Para cambiar de la vía rápida al canal lento o viceversa, debes poner la luz de cruce y hacerlo con precaución, no solo por tu seguridad sino la de los otros.
Varía la velocidad tanto como desees y te sea posible, sin perjudicarte y perjudicar al otro, recuerda que también están las luces de emergencia que le indican a quien va detrás que necesitas apoyo, siempre encontrarás a alguien para poder continuar.
Finalmente les digo, que en la medida que la situaciones son más duras, mas fortalecidos se salen de ellas, así que primero acepta, luego evalúa los posibles escenarios y finalmente ajusta la velocidad, no te paralices, pero tampoco te desboques, y como decía el cantautor Facundo Cabral: hoy es un nuevo día, para empezar de nuevo...