¿Qué dice tu corazón?
Cuando a uno le toca convivir con los mayas-tojolabales en seguida se siente el choque cultural. Muy probablemente cuando llegues a una comunidad te van a invitar a comer. Irás a la cocina donde ya está toda la familia, te sentarás con ellos alrededor del fuego y comenzará la plática. Nunca me sentí más abrumado en una conversación, pues te hacen preguntas sobre tu vida y al responder están seriamente comprometidos en escucharte. Te observan y se interesan por ti. Sientes que realmente te ponen atención y esperan que les estés hablando de corazón. En la ciudad no me había dado cuenta que las personas tienen sin cuidado si les prestas atención o no, o al menos no del mismo modo, o puedes preguntar algo y te responden cualquier cosa sin que nadie se moleste, ya asumimos que así son las relaciones personales.
Aquiles Serdán (comunidad maya-tojolabal)
En cambio entre los tojolabales es muy importante que se hable de corazón, incluso ellos, para preguntar sobre qué pensamos, dicen ¿Qué dice tu corazón? Porque la idea es que el corazón tiene el motor de nuestro movimiento, es decir, ahí está lo que nos motiva y es principio de acción. Y estas motivaciones van vinculadas con la verdad. Para ellos no tiene sentido la palabra que no es verdadera, las palabras tienen compromiso con la verdad, así que cuando ellos prometen algo no lo hacen sólo por la promesa sino porque dieron su palabra.
Es muy difícil pensar de este modo, porque, al menos en español, no tenemos tal compromiso con la palabra, podemos decir algo con buenas intenciones, pero de fondo sabemos que es mentira. Y no es porque pretendamos mentir pero simplemente no sentimos un compromiso con lo que decimos.
Palabra vacía
Varios pueblos originarios, no solo tojolabales, han tenido problemas con autoridades justo por esa falta de compromiso con la palabra. Los gobiernos en todo el mundo tienden a engañar a sus gobernados. Seguro muchos tienen sus propias experiencias. Y es que en tiempos electorales llegan los partidos políticos a prometer cosas que luego, una vez electos, no cumplen y ni siquiera dan la cara al pueblo. Para los tojolabales eso es la palabra vacía (lom k’umal) porque justo no les hablaron de corazón. Luego ellos exigen que respondan las autoridades, pero éstas se vuelven sordas o simplemente vuelven a mentir.
Cabe resaltar que muchas veces las autoridades son más bien mestizos y culturalmente son occidentales, así que para ellos no importa si mienten con tal de conseguir hacerse con el poder. Entonces ya no hay más diálogo y la palabra quedó simplemente vacía.
Así que hay que pensar qué queremos en nuestras relaciones personales, sólo palabra vacía o una escucha atenta que venga del corazón, que nos comprometa con las otras personas y nos procuremos un diálogo sincero. Yo en lo personal sigo aprendiendo y espero en lo posible comprometerme con mi palabra.
Gracias por leer y ¿qué dice su corazón?
*La foto es mía