Relato: La muerte viviente (VI)

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Parte I Parte II


Parte III Parte IV


Parte V

El ladrido de Tyr me despertó a mitad de la noche; éste ladraba a la puerta. Al observar que la manija empezaba a moverse, tomé al perro de su collar y me atrincheré en el rincón; a un lado de mí había un machete que encontré en una ferretería cerca de la avenida Jacinto Canek.

Tomé mi machete y me incorporé al momento que la puerta se abrió de una patada. Mi "visitante" era un hombre armado con un hacha. Éste parecía estar sorprendido de verme; quizás no esperaba encontrar a alguien en un lugar tan desolado. Sosteniendo fuertemente a Tyr y sin apartar mi mirada, le dije que tomara lo que necesite y se marchara, pues no quería problemas con nadie. El hombre en un mal español, me replicó que él tampoco deseaba problemas y me agradeció por la generosidad antes de retirarse.

Esperé un momento antes de salir con el perro a seguirlo. Al bajar por las escaleras, se escuchó un ruido proveniente de la cocina. Con precaución aceché.

El hombre estaba comiendo todo el pan que tenía en la alacena. Se le veía hambriento; quizás no ha comido en días o semanas. El hacha estaba a un lado.

"¿Te están esperando en alguna parte?", le pregunté mientras escuchaba como Tyr le gruñía.

El hombre se volvió y me respondió: "Solo soy yo".

"Oh... Pues provecho".

El hombre continuó comiendo. Un rato después, se levantó y tomó su arma. Yo lo miré de manera detenida, tratando de anticiparme a algún movimiento brusco.

"Gracias", dijo mientras se acercaba hacia la puerta.

"No hay de qué. Ten cuidado".

"¿Estarás aquí mañana?"

Su pregunta me sorprendió. ¿Se sentirá solo o lo pregunta solo para tantear? "Quizás", fue lo que respondí antes de verle marchar.

Fuente de la imagen: Pexels

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