Dedicado a todas las víctimas del crimen y la violencia de mi país.
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Este ya no es mi hogar,
este ya no es mi lugar;
aquí no me siento protegida,
pero sí vigilada por ojos maliciosos.
La violencia reina en las calles;
niños y mujeres son el blanco principal
de una ola criminal sin igual.
Promesas políticas vanas
y la indiferencia social
empeoran las cosas.
Aunque se alce la voz,
la mayoría de las personas
solo se resigna a continuar
con sus vidas ocupadas,
porque el hambre es más importante
que protegernos entre nosotros.
Ayer soñaba con un país mejor;
hoy sueño con marcharme
sin mirar atrás.
Ayer soñaba con un mundo mejor;
hoy solo espero irme
de la forma más honorable
y tranquila posible.