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"Mamá, ¿no olvidaste algo?", preguntó José Luis a su mamá, doña Gloria, mientras esperaban a que la luz del semáforo cambiara a verde.
Doña Gloria empezó a pensar por un momento. "No que yo sepa. ¿Por qué?", inquirió con extrañeza.
"No lo sé. Siento que hemos olvidado algo... A ver... La estufa está apagada, el perro está afuera de la casa, Marlene está con los vecinos, las puertas de la casa bien cerradas..."
"Dudo mucho que hayamos olvidado los cheesecakes que hicimos para Susana", añadió doña Gloria. "¿Será que olvidaste decirle a tu padre que en el refrigerador está su almuerzo?"
"Antes de irnos se lo dije".
"Entonces quizás olvidaste decirle a Susana lo de los cheesecakes".
"Hace cinco minutos le hablé. Nos está esperando".
"Entonces ha de ser que olvidaste llamar a la mamá de Susana".
"¿Para qué?"
"No sé... ¿Su cumpleaños, quizás?"
"Fue la semana pasada".
Madre e hijo continuaron discutiendo en todo el camino. Mientras tanto, en la casa de la familia, un plomero estuvo tocando la puerta en reiteradas ocasiones sin éxito alguno. Con él traía tubos, llaves y hasta una bomba de agua nueva.