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Sabes que estás a una de arrancarte los pelos de la cabeza cuando te enteras de que el informe de Patología que tanto exige el médico de tu madre no está listo. Llevas 4 meses ya luchando con que te entreguen el folio y el reporte. Primero te dijeron que regreses en dos semanas, luego te dijeron que regreses en un mes, y después te dicen que no hay dinero para realizar lo que sea que tenga qué realizarse para hacer el mentado reporte.
Y mientras estás dando vueltas, no puedes agendar la tan ansiada cita con el médico para que le retiren a tu madre la sonda en T, o lo que sea que esté insertado en el lugar donde se encontraba la bendita vesícula. Te cabreas tanto que sientes que te puede dar un síncope de tanta rabia guardada; por supuesto, respiras hondo, tratas de mantener la compostura y refrenar las ganas de aporrear el cristal con lo primero que tienes a la mano, pues sabes que enojarte no va a servir de nada.
Al final, cuando te dicen que regreses la semana entrante, solo te queda cuadrarte de hombros.