Me despierto y noto que estoy sola en la casa, me levantó a cepillarme, luego salgo a preparar algo de café, enciendo mi pipa y luego voy por un cigarrillo, me acuesto en el piso de la sala mientras suena algo de jazz en la radio. La casa está vacía pero mis pensamientos están llenos.
Es un domingo de verano, un domingo cálido, un domingo sólo, un domingo donde me ahogo con mis propios pensamientos, odio mucho ese vacío que siento un domingo por la tarde.
Echo un vistazo por la ventana y solo pude notar tristeza en el ambiente, aunque tengo la playa a simple vista no pude evitar sentirme mal viendo a personas comer de la basura, por otra parte otros pedían dinero, lo peor es que nadie hace nada para cambiarlo. Sólo se me ocurre agarrar mi longboard y salir patinando y así olvidarme de todo esto.
Me pongo a pensar y si, es valido llorar un domingo por la tarde, un domingo de esos bipolar, pienso en que me gustaría levantarme y verlo a él a mi lado, prepararnos algo de café, fumarnos unos cigarrillos y preparar algo de panquecas, pero la realidad es otra y dolorosa.
Entiendo que solo es un domingo más. Pero la verdad es que ninguno es igual.