He sentido en algún momento la conexión vital.
Aquello que sin aparente sentido nos paraliza un segundo y que no nos deja ni si siquiera pensar con detenimiento el porque estamos en ese lugar en el que nos encontramos en ese instante, y es entonces que de forma consiente caemos en cuenta de la belleza de todo lo que nos rodea, y pueden sentirse los latidos del corazón acelerando poco a poco hasta alcanzar un ritmo casi taquicarquico, y es en ese justo momento que se renace, se revive, se expande el alma y el pasado se mezcla con el presente, nos invade la nostalgia y agradecemos, agradecemos sin sentido, si piedad, sin control, damos gracias por estar paralizados ese instante.
Luego cuando muere ese instante y pasa la impresión solemos salir a flote y reconocer la realidad de nuestro entorno, nos abrazamos a la vida y se nos expande la conciencia, se nos expande más allá de nosotros, es entonces cuando visualizamos, asumimos, y nos llega esa exagerada sensación de paz que nos invade todo el cuerpo y fabrica en los labios una pequeña sonrisa en reconocimiento a la plenitud de la vida, para ese momento ya estamos en conexión vital, aceptamos, valoramos, soltamos, perdonamos...y volvemos a ser quienes éramos, quienes fuimos, solo que esta vez sin el peso de los daños vividos !!
Fuente Foto Propia
Un ¡¡Hurra!! a la Vida, gloriosa conexión vital que nos reinventa y nos alienta !!