Tan dulce y delicada coqueteas con las flores, ríes con ellas, y allí me siento yo junto a ellas.
Una primavera siendo testigo de tu gracia, no obstante, sé que eres de andar ligero y que tu momento de partir ha llegado. Me encuentro un poco triste, y con el corazón acongojado.
Aún pese a ello, hoy te digo: vuela tan lejos como te guíe tu corazón, y tan alto como tus alas te puedan elevar. Porque el amor no tiene una distancia establecida, y aunque seas pequeñita, sé que el mío puedes llevar contigo.
Jamás te habré perdido, pues tu corazón estará lleno de regocijo en los nuevos parajes que esperan. Porque el amor son alas que liberan, pero nunca jamás serán cadenas.