Llevaba ya un tiempo escuchando sobre el mundo de las criptomonedas y leyendo diferentes fuentes de información. También escuchando podcasts en los que hablaban de este sector. No voy a hablar del Bitcoin que sí, no hay duda que es la criptomoneda por excelencia. El caso es que cuando bajas a la cueva de las criptomonedas, te das cuenta que como todo en este mundo, es mucho más complejo y amplio de lo que esperabas o de lo que el titular de un blog te hace pensar.
Que Bitcoin sea la pionera, eso no quita para que existan multitud de criptomonedas que tienen su hueco en lo que se conocen como Exchanges (o webs donde se compran y venden criptomonedas). Y de hecho, recientemente se ha hablado mucho de Ethereum, otra criptomoneda, que mucha gente está afirmando que va a ser la sucesora de Bitcoin. O por lo menos va a seguir sus pasos. No obstante, no solo está Ethereum, existen muchísimas más criptomonedas en un amplio mercado, y no dejan de salir nuevas al mercado.
Al oir por primera vez Ethereum y el potencial que tiene, uno no puede evitar acudir a google a informarse sobre el proyecto para entender de qué se trata. Ethereum utiliza la tecnología Blockchain para llevar un registro de lo que ellos han acuñado Smart Contracts. En este sentido, la idea es poder reemplazar en un futuro, o por lo menos ofrecer una alternativa tecnológica y digital a la multitud de registros existentes en las diferentes sociedades de este planeta.
Personalmente pienso que la tecnología Blockchain en general es el futuro. Hay ciertos indicios que hacen pensar que no va mal encaminada esta tecnología. El problema con esta tecnología es que es oscura, pero no en el sentido de que no sea transparente sino en el sentido de que cuesta entenderla. He consultado un ejemplo visual en github (que si queréis os comparto el código) en donde visualmente puedo entender cómo funciona un blockchain. Pero realmente, a día de hoy, la tecnología no tiene el grado de adopción en la sociedad como para poder ver un ejemplo práctico.
Los ejemplos teóricos hablan de registro de propiedades en la Cadena de Bloques, de manera que sustituya a las entidades de confianza, a esa "third party" que nos asegura que la transacción que realizamos sea lo más oficial posible. El blockchain no necesitaría esto ya que por su propia naturaleza de inalterabilidad, una vez guardado algo no se podría volver a cambiar y quedaría grabado cual mosquito petrificado bajo capas y capas de ámbar. Los ejemplos prácticos en la actualidad están plasmados en lo que se conoce como ICO (Initial Coin Offering) que podría traducir como Ofrecimiento Inicial de Monedas. Se trata de una forma que tienen los proyectos tecnológicos de conseguir dinero. Para ello, bien generan su propia moneda (conocido como Tokens) o bien recaudan criptomonedas como ETH (Ethereum) utilizando para ello la infraestructura que nos da Ethereum.
En poco tiempo, había aprendido diferentes conceptos nuevos, todos ellos apasionantes. Y ni siquiera había entrado en el mundo de minar Ethereums (dado que minar BTC hoy en día ya es poco práctico para un usuario normal como yo).
El listado de hashtags o conceptos clave aumentaba: criptomonedas, bitcoin, exchanges, ethereum, blockchain, ico. El hecho de que se apoye económicamente el avance de los servicios y tecnologías a modo de crowdfunding gracias a las criptomonedas me parece un avance, una puesta en práctica de una tecnología muy interesante, incluso diría que brutalmente innovadora con respecto a los métodos tradicionales. Multitud de nuevos términos, técnicas, métodos que prometían todo tipo de éxitos y que no parecía haber documentación clara al respecto. Ojo, no porque se oculte información sino porque estamos adentrándonos en un terreno que todavía está como por ejemplo cuando empezamos con internet en 1995. O al menos eso pienso yo. ¿Qué opinas tú? Te espero en mi próxima publicación.