Un beso eterno que aún se siente,
una flama de fuego de aún está ardiente,
una caricia tierna que todavía estremece
y una mirada fija que no envejece.
Han pasado años desde ese primer instante,
donde nuestros corazones se conocieron.
En donde nuestras bocas sellaron un beso constante,
en donde la luz de nuestras almas se encendieron.
Las arrugas de la vida ya han aparecido,
pero tú y yo juntos en todo sentido,
sobreviviendo a penurias y lamentos
pero jamás distantes y sin estar atentos.
Tu dolor, fue mi dolor y clemencia
nunca te quise ver sufrir,
Una oración diaria por tu existencia
y un grito al cielo para que no me dejen sucumbir.
¡Viejo, eres mi gran amor!
No te vayas nunca, ese mi clamor
y si Dios no es piadoso,
que no nos haga esperar para estar uno con el otro.
Eres mi vida entera,
la felicidad alcancé junto a ti.
Una vida en el reino de la luz nos espera,
para seguir juntos tú y yo, por siempre y sin fin.