Los nervios me arrasaban,
la primera vista me impresionaba,
¿cómo enfrentar la primera mirada?
El inicio tiene que ser como yo esperaba.
Te conocí por una casualidad,
hablamos sin mirarnos,
las coincidencias nos alcanzaron
y quisimos dar el paso esperado.
La primera cita se aproximaba,
¿serás realmente tú?
Las dudas me inundaban
y las horas volaban.
Llega la noche anhelada,
el encuentro en la hora acordada,
te vi desde lejos
y cautivaste mi corazón.
Las dudas se disiparon,
otras cuestiones empezaron a florecer,
¿te gustaré?
¿Serás como en verdad te soñé?
Un… ¡Hola!, tembloroso,
fue el inicio de la velada,
muchos gestos nerviosos,
anticipaban que esto era real.
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