Desgarra la pureza que en su alma se encontró
desvaneciendo los logros que entre miradas se escribió,
pero un día un taciturno desvaneció.
Aquel crepúsculo se formó
reflejando incluso lo que pasó
el día anterior a la subasta de tu corazón.
Tan invencible que pronto se olvidó
de aquel lugar en que se confirmó
que la muerte es no rozar a aquel amor que se encontró.
Taciturno de nuevo quedó,
pero algo aprendió,
el desvanecer es morir
y su alma el recuerdo de quien no volvió,
a pesar de las promesas como leyenda quedó.