La espera te acorrala.
Te asusta y prohíbe
que puedas expresar
lo que bajo llave guardas
Los silencios son incómodos
pero quizás estables,
pues, no dañan lo que
ya has construido.
Una idea errónea
o quizás la más próxima.
El miedo consume las
verdades
y la espera las ilusiones.
Forjados por el misterio
ambos son olvidados.
Algunos dañados
y otros renovados,
pero siempre con la convicción de:
sigamos esperando.
Es mejor que nos dañen
a ser dañados
por nosotros mismos.
O eso creemos.