Seamos lo que seamos,
por favor, no nos agarremos más.
No tengamos contacto el uno con el otro porque quemamos.
Tú piel arde como solo lo hace un volcán que ha explotado,
mientras yo voy por ahí congelando
quizá mucho más de lo que lo ha hecho el monte Everest,
pero aun así todo se deshace en un amor que sigue intacto.
Seamos lo que seamos,
seguiremos guardando recuerdos,
tesoros buenos y malos,
en los que tú eres el verdugo y yo un ser a punto de evaporarse.
Por eso, vamos a huir de nosotros mismos.
No hay mayor daño que el de aceptar una verdad,
así que ahora podemos ir en paz.