Esas pequeñas cosas...

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Hace unos días estuve en mi pueblo. Volver al terruño es una de esas cosas que recarga el alma y te reconecta con lo más íntimo; volver a tus costumbres, los olores, los colores, las personas... Sobre todo las personas.

No estuve mucho tiempo, sólo fueron dos semanas (ya me iban a declarar acá el abandono del hogar 😛), me quedé con muchas ganas de más de esas historias que cuenta una y otra vez mi abuela, de hablar como una lora con mis cuñadas y con mis hermanos, de los abrazos apretados hasta desfallecer de mis sobrinos, de una parranda improvisada con cuatro y tambora pero sobre todo, de las conversaciones sin fin -y unas dentro de otras- con mi madre y de los "regaños" de mi padre...

Una de las mejores experiencias fue amanecer una vez más en El Filo de Agua Fría, así se llama el lugar donde está la casa de mis abuelos. Creo que la última vez que había amanecido allí fue hace como treinta años y volverlo a hacer fue lo máximo! Despertar con ese vientito frío que te roza la nariz y las mejillas, con los primeros rayos de sol asomándose tras la montaña, con el olor a café recién colao, y el agua frrrííííaaa 😳 en la cara que te termina de despertar.. simplemente sublime!



Amanecer en la casa de mi abuela Elo, El Filo de Agua Fría, espectacular!


Es impresionante como algunas cosas parecen suspendidas en el tiempo. Una de esas cosas son los jardines de la casa de mi abuela y su huerto. Aún cuando mi abuela Elo ya está muy viejita, ella se empeña en mantener su jardín de flores, su huerta donde tiene sembrada lechuga criolla, cebollín, cilantro, hierbabuena, tomate de jardín (así llama ella al tomate cherry) y un montón de plantitas que sirven para cualquier cosa, para la tos, para la gripe, para destapar los oídos, para aliviar el estómago y para limpiar el alma!



Flor de novia, así la llama mi abu, con los primeros rayos de sol del día sobre ella. No se si tiene otro nombre, creo que es una especie de geranio



Lechuguita criolla del huerto de mi abuela, está un poco enmontada pero ella no permite que nadie toque su huerta y la verdad es que ya no puede mantenerlo como lo hacía antes



Un "pequeño" racimo de cambur, también del huerto


El Filo de Agua Fría recibe ese nombre porque es justo eso, un filo, un borde en la zona más alta del caserío de Agua Fría y desde el patio de la casa de mi abuela hay una de las mejores vistas que se puedan apreciar de toda esa zona, se ve completo el "Cerro El Gobernador", una montaña a la que se le adjudican muchos misterios, particularmente si se encuentra nublada. También se aprecia desde allí el Caserío La Bellaca, el cual recibe ese nombre de la quebrada que lo atraviesa, La Bellaca, llamada así por lo lugareños por ser de aguas traicioneras, con crecidas repentinas y fugaces. Unas cuantas personas han muerto en sus aguas, su naciente está en el Cerro el Gobernador.



Vista desde el patio de la mi abuela. El Cerro el Gobernador, la montaña más alta de la zona, se impone sobre el paisaje. Abajo, parte del caserío La Bellaca y la carretera hacia el pueblo vecino de Calderas


Estar allí fue como estar en el paraíso, se respira mucha paz, todo es tan natural que se te olvidan las preocupaciones, en una de las peores crisis que alguien se pueda imaginar como la que estamos viviendo te olvidas del asunto de la escasez porque para donde mires hay algo para comer: cambures, yuca, huevitos criollos, alguna vaquita... Es otro mundo, es la naturaleza que te envuelve y tú sólo te quedas allí quietito y te dejas envolver. Siempre que vuelvo allí trato de hacer todo como lo hacía antes, trato de traer conmigo cada aroma, cada sabor, cada sensación, trato de revivir cada momento de la mejor infancia que alguien pueda tener...Esas pequeñas cosas... Esta vez no me subí a la mata de manga, ya estoy algo grande para eso y creo que la mata también 😉, aunque la tentación era mucha, los "vecinos" iban por allí provocando pero no cedí a la tentación:



¿Qué se asoma por allí en la punta de esa rama? 😮



¡¡¡Es una ardilla comiéndose un zapote!!! 😍


Fueron días sanadores que procuraré repetir más seguido, es necesario.



Y como si fuera poco todo lo recolectado, mi Altamira de Cáceres me despide con estos hermosos colores del amanecer


Esas pequeñas cosas... | Ecency