La ausencia de la oscuridad
Los pequeños miran en cielo con asombro por pequeños brillos que cubren una extensa capa negra.
Los románticos regalan las estrellas a sus amores pasajeros.
Los grandes investigan la historia, y los años de vida de esas esferas luminosas.
Todos tienen algo en común, observan la luz que se desprende del cielo.
Pero, no es suficiente para alumbrar los corazones abatidos.
Cada vez son más aquello que se impresionan por no conseguir un poco de luz en su interior. Terminan abandonando la busqueda en ellos, pero por suerte a veces el foco de luz lo trae otra persona. Inclusive suele ser la que más sombría parece y la justificación parece obvia, a veces quienes menos cultivan su apariencia, mantienen en mucho mejor estado su alma, haciéndola más cálida y buena que cualquier otra cosa.
Desde el nacimiento hasta la muerte, aprendemos a buscar la tranquilidad que solo encontramos en los demás o en algunas cosas.
Desde la mañana hasta la noche, buscamos donde hallar paz.
Desde el comienzo y hasta el final buscamos lo que solo podemos encontrar en nosotros mismos.
Somos la más bella estrella, con nombre e historia, que a pesar de desvanecerse en ocasiones, sigue irradiando luz. La respuesta está en ti y el espejo es el cielo.
Si no, busca en tu alrededor y déjate contagiar