Dicen que el tiempo es la única verdadera unidad de medida, porque es lo único que todos los seres humanos poseemos. Dicen que hasta el que no tiene nada, tiene tiempo. Y es que tiempo hay, para todo y para nada. El tiempo es una medida siempre que suceda algo, que hagamos algo o que lo midamos por minutos, segundos, incluso horas. ¿Cómo medimos si estamos viejos, jóvenes o si somos niños? Dentro de nuestras cabezas somos los mismos, pero los demás nos ven distinto: todos marchitos, con arrugas o con la piel lisa.
El tiempo es tan volátil, a veces pasa rápido y a veces sentimos que apenas ha pasado. Es una medida que más está en nuestra cabeza que en un reloj; es una medida tan importante para ponernos de acuerdo sobre algo pero tan inverosímil para mostrar nuestros sentimientos. El tiempo también puede ser traicionero, puede ser engañoso, para hacernos creer que tenemos de sobra y que no debemos apresurarnos con algo.
Pero el tiempo también es compañía, nos ayuda a sanar heridas, a conocernos más, a sentirnos más seguros con nosotros mismos. El tiempo ayuda cuando lo necesita, pero no da consejos, sólo está ahí, presente sin decir nada, ¡pero vaya que nos enseña!
¡Sigo a todos los que me sigan! :D