Sumergido en mis pensamientos llegó la inspiración. Tome lo primero que alcance. Un pequeño lápiz y papel, si, a la antigua, y allí plasme aquella hermosa e inigualable frase que e me ocurrió.
¡Esos son los delirios del artista! Vives una vida en las nubes, sin saber si realmente, tienes los pies en la tierra. Esos son mis delirios para ser exactos. Soy un escritor, uno más del montón, que hallo en las letras su refugio.
De niño me decían que mi mente absorbía todo como una esponja. Y ahora, en la escritura vi que todo sigue el mismo principio que contemple en la infancia. El escritor imprime en sus letras partes de su alma. Y el lector, absorbe todas y cada una de esas numerosas ideas que va aprendiendo sin cesar.
Para mí es un sueño hecho realidad. Pero hoy, estoy frente a una nueva historia, y solo tengo una frase para lo que llegara a ser un artículo de mil palabras. Tan solo una frase prometedora solo eso y nada más.
Y así paso las horas, sin poder ejercer, por culpa de una creatividad caprichosa y alocada que surge cuando le da la gana. Un poco de café, caminar en la casa, y rumbo al jardín para ver las flores con la mente en blanco con un enigma por resolver.
Y así se consume un día. Ya casi es de noche. Ahora es un té lo que estoy tomando frente a mi laptop con el cursor titilando. Y entre sorbo y sorbo llega ese canto de sirena a mi oído iluminando mi mente con el brillo de una renovada idea que me impulsa a escribir por impulso las casi mil palabras que me faltaban y que no pude articular en todo el santo día. ¡En fin una cuestión de instantes!
Autor: Jean Carlos Villamizar #Venezuela