El pasado fin de semana se celebró la festividad de Canarias y con tal motivo decidí preparar uno de los platos más representativos de la gastronomía de estas islas: el potaje de berros. El hecho de que estos días haya refrescado un poco el clima ha propiciado que en casa nos apeteciera comer este apetitoso guiso.
El berro es una planta despreciada por muchos, a la que consideran simplemente como planta de forraje y sin mayor utilidad que servir de alimento al ganado. Sin embargo se sabe que desde hace siglos se utiliza como planta medicinal debido a que contiene una gran cantidad de vitaminas y minerales. Y también en muchos países se utiliza para su consumo sobre todo en crudo como ingrediente en ensaladas debido a que posee un cierto sabor picante.
Aquí en Canarias se utiliza bastante el berro y no solo crudo sino también cocinado. Este es el caso del potaje de berros, un fantástico plato de cuchara sencillo de hacer y muy rico y nutritivo.
Lo más complicado de plato es precisamente preparar los berros para posteriormente ser cocinados. Hay que lavar bien la planta ya que puede contener restos de tierra que pueden resultar desagradables a la hora de comer. También hay que desechar los tallos más gordos ya que no se cocinan bien y amargan.
No tuve mucha suerte y no encontré buenos berros frescos y verdes, así que me tuve que conformar con unos berros que se notaban algo pasados y donde muchas hojas comenzaban a amarillear, así que tuve que desechar bastante producto. Sin embargo el resultado final ha merecido la pena.
Un ingrediente esencial en este guiso es la alubia, generalmente canela o pinta, aunque como en casa teníamos garbanzos decidí sustituir la legumbre a emplear. A partir de ahí las recetas varían y algunas simplemente utilizan hortalizas y otras también añaden carnes. Yo he empleado tanto vegetales como algo de carne para que el plato fuese más completo y nutritivo.
Estos son los ingredientes usados: berros, zanahoria, calabaza, patata, batata, piña de maíz, cebolla, ajo, garbanzos, carne de añojo y panceta de cerdo. A eso habría que añadirle algunas especias como la sal, pimienta negra, comino y pimentón dulce. Importante es haber dejado las legumbres en remojo al menos durante 12 horas. Yo dejé los garbanzos desde la noche anterior.
Lo primero que hago es lavar bien las verduras y picarlas en trozos pequeños. Separo las hojas más verdes de los berros junto con los tallos más finitos y los troceo; el resto lo tiro. También preparo un majado con los dientes de ajo y el comino.
Yo utilizo una olla a presión para que el guiso se haga más rápido pero se puede utilizar una olla o caldero normal. Coloco en el fondo las carnes, los garbanzos y las piñas de maíz.
A continuación pongo las verduras y sobre estas la patata y batata troceadas, preferiblemente chascadas para que la papa suelte el almidón durante la cocción y espese. Finalmente termino con la cebolla picadita fina y el majado de ajo y cominos. Pongo una cucharada de sal, una cucharadita de pimentón y un poco de pimienta negra recién molida. Cubro de agua justo hasta por debajo del borde y pongo a fuego máximo.
Hay que tener en cuenta que las verduras ya sueltan mucha agua así que como nos interesa que el potaje quede denso y espeso no debemos añadir más que el agua justa. Tapamos la olla y una vez que el vapor comience a salir y la válvula suene bajamos el fuego a la mitas y dejamos cocinar durante unos 50 minutos. En caso de hacerlo en un caldero normal habría que dejarlo cocinando entre 2 horas y 2 horas y media a fuego medio.
Y este es el resultado final. Un plato muy completo, delicioso y muy sabroso que hará las delicias de todos aquellos a los que les gustan los guisos de cuchara.
Fotografías originales tomadas con un smartphone Huawei P9Lite