A Necessary Introduction
This is one of the most interesting phenomena we have had to investigate in order to propose conservation and development actions, given the danger it faces as a result of climate change, overexploitation, and other human factors that threaten this marvel of our nature.
A Journey into the Geological Past
The most widely accepted hypothesis among researchers, led by Master's degree holder Amado Luis Palma, places the origin of this mangrove forest approximately 20,000 years ago. At that time, the area was part of the Cuban coastline. Over time, and due to coastal upwelling, the sea receded, but the saltwater remained trapped underground.
Today, a brackish spring that doesn't flow anywhere feeds more than 150 hectares of this anomalous forest. Its waters, with high salt concentrations, infiltrate the soil and create the perfect conditions for typically marine species to thrive in the middle of the plain.
Vegetation: A Tapestry of Rarities and Threats
The undisputed star of the flora is the button mangrove (Conocarpus erecta), which covers approximately 150 hectares of the site. But its value doesn't end there. Cenicero is home to extraordinarily rare species, such as Psilotum nudum, a primitive plant that has inhabited the planet since before the appearance of the dinosaurs.

The surrounding landscape is completed by natural savannas of palms of the genus Copernicia, although their mature specimens are increasingly scarce due to fires and overexploitation.
The surrounding forest, in a high state of deterioration, shows signs of secondary vegetation with species such as guásima, jobo, dagame, júcaro, and almácigo. Unfortunately, the area also suffers from the invasion of exotic species such as marabou, lianas, and the pineapple plant.
Soils: The Secret to Salinity
The soils of this inland mangrove reflect its marine origin. They are characterized by their high water, salt, and hydrogen sulfide content. Their salinity makes them among the least productive in the region, and the wells drilled there contain concentrations of nitrites and nitrates that render them unusable for consumption. This salinity is not accidental, but rather the key to the survival of an ecosystem designed for the coast in the middle of the plains.
Ecological Importance and an Uncertain Future
Beyond its rarity, Cenicero is a haven of life. Its waters and forests are home to plants, birds, fish, crustaceans, and reptiles of great ecological importance. It is also a window into Cuba's geological past and a natural laboratory for understanding salinization processes.
Mangroves in general protect coastlines from erosion and act as natural filters, but Cenicero serves a different purpose: it is a sentinel. Its existence is an alarm warning of the dangers of saltwater intrusion, a phenomenon exacerbated by climate change and the overexploitation of aquifers, which already affects more than 105,000 people in Las Tunas.

A final comment
Due to its value, we proposed its inclusion in the National System of Protected Areas to the World Environment Agency based in Cuba, and in 2022 it was declared a Geosite of the province by our researchers at the Geological Institute of Cuba.
However, the Cenicero Mangrove remains a fragile rarity, a whisper of the past in a present that doesn't always understand it. Protecting it is not just about conserving a tree, but about preserving the memory of an island that, millennia ago, was very different from the one we know today.
Note: I used DeepL Translate.
The images are my own.
ESPAÑOL
Una introducción necesaria
En la provincia de Las Tunas, a más de 40 kilómetros de la costa más cercana, existe un fenómeno geográfico que desafía toda lógica: el Manglar de Cenicero. No estamos ante un manglar costero típico, sino ante un ecosistema relictos, único en su tipo en Cuba, que sobrevive en tierra firme como un verdadero fósil viviente.
Este es uno de los fenómenos más interesantes que hemos tenido que investigar, para proponer acciones de conservación y desarrollo, a partir del peligro que sufre, como resultado del cambio climático, la sobrexplotación y otros factores humanos que atentan contra esta maravilla de nuestra naturaleza.
Un viaje al pasado geológico
La hipótesis más aceptada por los investigadores, liderados por el máster Amado Luis Palma, sitúa el origen de este manglar hace unos 20.000 años. En aquella época, el lugar formaba parte del litoral cubano. Con el tiempo, y debido a procesos de emersión de las costas, el mar retrocedió, pero el agua salada quedó atrapada en el subsuelo.
Hoy, un manantial salobre que no desemboca en ningún lado alimenta a más de 150 hectáreas de este bosque anómalo. Sus aguas, con altas concentraciones de sales, se infiltran y crean las condiciones perfectas para que, en plena llanura, prosperen especies típicamente marinas.
Vegetación: un tapiz de rarezas y amenazas
La estrella indiscutible de la flora es el mangle botón (Conocarpus erecta), que cubre aproximadamente 150 hectáreas del sitio. Pero su valor no termina ahí. Cenicero alberga especies de una rareza extraordinaria, como el Psilotum nudum, una planta primitiva que habita el planeta desde antes de la aparición de los dinosaurios.
A su alrededor, el paisaje se completa con sabanas naturales de palmas del género Copernicia, aunque sus ejemplares adultos son cada vez más escasos por los incendios y la sobreexplotación.
El bosque circundante, en alto grado de deterioro, muestra signos de vegetación secundaria con especies como guásima, jobo, dagame, júcaro y almácigo. Lamentablemente, la zona también sufre la invasión de especies exóticas como el marabú, bejucos y la piña de ratón.
Suelos: el secreto de la salinidad
Los suelos de este manglar interior son el espejo de su origen marino. Se caracterizan por su alto contenido de agua, sal y sulfuro de hidrógeno. Su salinidad los convierte en uno de los más improductivos del territorio, y los pozos que allí se abren presentan concentraciones de nitritos y nitratos que los hacen inservibles para el consumo. Esta salinidad no es un accidente, sino la clave que permite la supervivencia de un ecosistema pensado para la costa en medio de la llanura.
Importancia ecológica y un futuro incierto
Más allá de su rareza, Cenicero es un refugio de vida. Sus aguas y bosques albergan plantas, aves, peces, crustáceos y reptiles de gran importancia ecológica. Es, además, una ventana al pasado geológico de Cuba y un laboratorio natural para entender los procesos de salinización.
Los manglares en general protegen las costas de la erosión y actúan como filtros naturales, pero Cenicero cumple una función distinta: es un centinela. Su existencia es una alarma que advierte sobre los peligros de la intrusión salina, un fenómeno exacerbado por el cambio climático y la sobreexplotación de acuíferos, que ya afecta a más de 105 mil personas en Las Tunas.
Un comentario final
Por su valor, propusimos a la Agencia Mundial del Medio Ambiente radicada en Cuba, su inclusión en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, y en 2022 fue declarado Geositio de la provincia, por nuestros investigadores del Instituto Geológico de Cuba.
Sin embargo, el Manglar de Cenicero sigue siendo una rareza frágil, un susurro del pasado en un presente que no siempre lo comprende. Protegerlo no es solo conservar un árbol, sino preservar la memoria de una isla que, hace milenios, era muy distinta a la que conocemos.
Nota: He utilizado el traductor DeepL Translate.
Las imágenes son de mi propiedad.