ESTABAS EN EL AGUA
Estabas en el agua, lindísima sirena,
a merced de la ola que te abraza al pasar,
y yo desde la orilla casi muero de pena,
de celos, mejor dicho, furioso con el mar.
El mar que es un amante, sorpresivo y galante
te condujo a su lecho de espumas y coral
y con una caricia tan suave como un guante
modeló tus encantos en límpido cristal.
Estabas en el agua, lindísima sirena
y picaban los peces mi silencio de sal.
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Imagen y texto de Tomás Jurado Zabala
Gracias por sus amables lecturas