EL BURRO Y LOS PESCADORES
Un burro bastante loco
se fue una vez a la mar
y allí se puso a pescar
para distraerse un poco.
Y en esa faena estaba
entretenido el pollino
cuando a su lado un vecino
con otro señor charlaba:
―Yo vengo una vez al mes,
pues pesco para vender.
―Yo pesco para comer
y vengo aquí cada vez.
Y el burro pensó: ¡Qué basto!
Otra vez me he equivocado,
yo nunca vendo pescado
pues yo lo que como es pasto.
Usted dirá: el caballero
hizo caso al refranero.
«Agua que no has de beber
déjala correr».
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Imagen y texto de Tomás Jurado Zabala
Gracias por sus amables lecturas