MI VIDA EN POCAS PALABRAS
Hola a todos, soy Tibaire. Mi nombre puede parecer extraño para muchos, pero déjenme decirles que es 100 % venezolano. Perteneció a una indígena, hija del Cacique Queipa, que vivió en las llanuras de Valencia alrededor de 1550. Gracias a la pasión de mi madre por leer cuanto libro caía en sus manos es que me llamo así.
Como buena hija de una aficionada a los libros me apasiona la lectura; pero también me regaló algo más; la facilidad de expresar mis ideas a través de la palabra escrita. Para mi es un deleite escribir mis ideas, pensamientos, anécdotas, contar mis experiencias y hablar sobre mi profesión. Esos serán los temas que intentaré desarrollar en mi blog.
Cuando miro en retrospectiva en mi línea de tiempo, puedo entender las decisiones que tomé y no resisto pensar que el sublime “Arquitecto” hizo de mi vida un entramado de relaciones y contactos que me condujeron al día de hoy.
Cuando tenía 19 años, laboraba para una empresa de seguros como oficinista y me encontré con un informe que decía “Ajuste de Pérdida”. Luego de leer ese informe me dije: un día voy a ser ajustador de pérdidas y 15 años más tarde encontré en mi camino quién fue mi guía en el apasionante mundo del ajuste de pérdidas.
Mi niñez transcurrió entre San Cristóbal, Edo. Táchira y un pequeño fundo que una de mis tías tenía en Socopó, Edo. Barinas, por lo que en mis recuerdos de infancia siempre están presentes las vacas, caballos, y la exquisita leche recién ordeñada.
Terminé mi bachillerato en una escuela Comercial, por lo que mi titulo no dice bachiller, en su lugar ostenta: Técnico Medio en Administración. Siguiendo la misma línea me licencié en Administración de Empresas e hice cursos enfocados en el seguro. Así que la contabilidad, los números y el mundo del seguro, ha sido una constante en mi vida laboral.
Soy una sobreviviente, me parece cómica la palabra pero así le llaman. Cuando tenía 35 años fui diagnosticada con Cáncer de mama y ese fue un punto de inflexión que cambió el rumbo de mi vida. Entendí muy bien la frase que repiten constantemente católicos y cristianos: es necesario morir para vivir. Por supuesto que no morí, o en este preciso momento les estaría escribiendo un fantasma. Lo que hice fue cambiar mi mundo interior y cambié el cristal con el que observo al mundo exterior, haciéndolo un lugar hermoso donde vivir. También me gustaría compartir en mi blog algunas de estas vivencias e ideas.
Para finalizar, un día durante esta cuarentena @jennynas leyó unos de mis cuentos y me dijo, te voy a invitar a un grupo se llama HIVE el Valor del Talento y aquí me tienen. Quiero dar infinitas gracias a
@rutablockchain y a
@bluemist por la oportunidad de presentarme y aceptarme en su comunidad. Sé desde ya que van a ser momentos únicos donde compartiremos increíbles experiencias.