Carisma, esa es una palabra con encanto. Tiene magia, es atrayente, exquisita. Gracias a ella, se han forjado ciudades, se han construidos sociedades, el mundo logra ser mejor en su presencia.
Si te has encontrado con que las ideas no llegan, no logran impactar, la gente no escucha y te cuesta atraer la atención de los demás, continúa leyendo, que este post es para ti.
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Seguro conoces a alguien que goza de manera natural el tener carisma. Logra ser el centro de atención, para ella es fácil persuadir, y su encanto cautiva a quienes le tratan.
El carisma parece cosas de hadas. Somos una especie gregaria, nos gusta y necesitamos de la sociedad, y el tener carisma lubrica las relaciones; crea magnetismo.
La buena noticia es que se puede desarrollar; si bien hay personas que la tienen de manera natural, hay factores que podemos mejorar en nosotros, y con práctica se puede desarrollar la habilidad.
No pensemos que el tener carisma solo sirve para caerle bien a la gente. Quien carece de ella, perderá atracción, le será difícil comunicar lo que piensa, sus mensajes no impactarán, y será fácilmente echado de lado, aun cuando posea un nivel superior de sabiduría.
Sin carisma, los demás no se enteran de lo que sabes.
Buenas noticias, sí es posible desarrollar la habilidad de aumentar el nivel de carisma. Veamos qué es lo que podemos hacer.
¿Recuerdas lo bien que se siente cuando conversas con alguien que te presta una verdadera atención?
Cuando un oyente se entrega con empatía, dispuesto a entender, se empiezan a formar los lazos del carisma.
Es todo un elogio, el que ofrece aquel que sabe escuchar, tanto con la mente como con el corazón.
Entonces, steemian, si quieres aumentar tu carisma, escucha con la intención de comprender a tu interlocutor; escucha más allá de sus palabras, que sienta que estás poniendo todos tus sentidos a la orden según vaya narrado lo que tiene que decir.
Un punto que debes tener presente, además de tener una escucha activa, es la de descubrir las cosas que tienen el común. Todos nos sentimos cómodos entre las personas que piensan como nosotros, que comparten los mismos gustos.
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Es un trabajo de observación. En sus inicios, deberás hacerla conscientemente, pero con la práctica, se convertirá en un hábito y podrás ser tan eficaz como los que lo hacen de manera natural.
Encontrar que tienen en común, es crear vínculos. A nadie le agrada a quien le lleva la contraria, para nada.
Nunca te habrás encontrado con alguien que diga, “Pedro me cae súper bien, es tan simpático conmigo. Me refuta todo lo que le digo, somos tan diferentes”.
Espero que te vayas dando cuenta que el tener carisma es un asunto de cultivarla. Tú puedes prestar atención cuando alguien quiera hablarte, y también, poner el esfuerzo de averiguar qué tiene en común.
Así se inician las conexiones, y el carisma comienza a surgir.
Antes de ponerte a hablar de asuntos serios, se debe de suavizar el ambiente. Eso se logra con una conversación trivial.
Habar del clima, de la familia, esos temas que nada tienen que ver con lo que van a hablar con seriedad. Limar el ambiente es básico para que exista una comodidad, ese confort que caracteriza a una conversación cuando alguien con carisma está presente.
¿Sabes cómo una persona con carisma transmite confianza? Este punto es importante, si no se proyecta confianza, no habrá carisma.
Las palabras tienen una credibilidad cuestionable. Es fácil mentir con ellas, eso lo sabemos.
Pero mentir con el cuerpo, es otra cosa. Por eso, de manera instintiva, los gestos y posturas, es decir, la fisiología, es la que domina a la hora de juzgar la sinceridad y confianza que podemos depositar en alguien.
Piensa en imágenes positivas, sonríe, expresa entusiasmo, aleja cualquier emoción negativa, asegúrate de tener una postura erguida y al mismo tiempo relajada, camina con paso firme, rápido pero sin prisas; estrecha la mano con entusiasmo, mira a los ojos, y te recuerdo de nuevo, sonríe.
Estamos construyendo una personalidad con carisma. Hasta ahora, todo lo que hemos dicho, se puede hacer, está a nuestro alcance.
Por eso es necesario de hablar de cosas triviales antes de iniciar una conversación seria.
No podía faltar este ingrediente vital. El de interesarse genuinamente por los demás. Es sabido el dicho de que las personas te prestarán atención si tú te enfocas en ellos primero.
Mantén en mente formar una relación ganar/ganar. Da primero, para esperar recibir después.
Existe un fenómeno en la conducta del ser humano.
Cuando recibe, siente una imperiosa necesidad por devolver el favor, quiere recuperar el equilibrio.
Eso lo ves cuando das un regalo, y la persona no tiene nada que ofrecerte a cambio. Eso te da poder, te ubica en un punto donde la persona que recibió tu obsequio, buscará la manera de compensar lo que hiciste por ella. Así entonces, has abierto su mente, y su corazón.
Estas sugerencias funcionan, la idea es estar atentos para cumplirlas, lo difícil, es que cuando estamos ante otras personas, durante la interacción, las viejas costumbres tienen a dominar, creando emociones que hacen difícil cumplir lo que está en este post.
Todo con la práctica, prestando la atención y empeño que se requiera, se va a ir moldeando tu personalidad. Con el tiempo, lograrás hacer que tu carisma vaya en aumento.
Thomas Flores.