La Sombra de la Soledad ¿Estamos Solos? - Reflexión

th2017(54)
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Hay mucho ruido. No nos deja percibir lo que de verdad es valioso y nos acompaña en todo momento. Allí estamos, afanados por superar las horas de un corto día, olvidándonos de que el fin es incierto y sorpresivo. Sin embargo, sentirse inmortal pareciera ser el alivio del ser humano para no preocuparse por la muerte.

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Llega la noche, y la oscuridad es seguida por un silencio. Es una sombra de sonido que nos obliga a detenernos y enfrentarnos a nosotros mismos, con un poder superior al que encontramos frente a un espejo. La luz interior empieza a brillar, y comienzan a vislumbrase sentimientos que durante el bullicioso día lograron ocultarse.

Quizás no es que quisieron esconderse de nuestra consciencia, creo que más bien los ocultamos; el temor de verlos cara a cara genera angustias que harían difícil sonreír apenas.

Volvamos a la oscuridad de la noche, cuando Morfeo espera el turno de gobernar a la mente adormecida por el cansancio.

Luchamos sin querer y el insomnio se planta delante del dios de los sueños, ahora deberá esperar.

Los pensamientos a tropel intentan protagonizar. Claro, las emociones negativas pesan más, la breve locura le da fuerzas para apartar a las bellas sensaciones que nos traería felicidad en esas horas de letargo. Pero la pureza de las emociones de alegría, detestan la pestilencia de la energía negativa.

Estamos solos, o tal vez eso creemos. El silencio de la luz nos pone en evidencia de que no somos los poderosos que pensábamos durante el día. Un sentimiento de soledad acobarda esa valentía que blandíamos durante una acalorada discusión con un familiar, amigo o colega.

¿Y para qué? Este es un momento en que te das cuenta de que no valió la pena esa infructuosa lucha. Sólo fue una estúpida discusión; ya nadie recuerda que la causó, pero allí quedaron las cicatrices emocionales y la satisfacción por la humillación que se hizo al ganar la contienda. Este silencio de la madrugada ya nos enseña en carne viva que nunca se gana una discusión.

¿Estamos solos? ¿Acaso esta soledad es acompañada por erráticos pensamientos que brotan a su voluntad, ajena de cualquier control?

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Piénsalo un poco, steemian. Busca un poco más profundo. Deja que se haga un verdadero silencio, la quietud interna, apacible como el estanque que mostraba la belleza de Narciso. Acalla con tu corazón esas voces que maldicen, que te culpan, que te hostigan al verte vulnerable mientras aprietas tu fragilidad contra la almohada.

Sí, allí está, siempre has sabido de su presencia. Es un amigo que no puedes ver, ni tocar, ni escuchar. Allí tienes su presencia, incondicional, sin importante si sabes o no la existencia de su amor hacia ti.

Al fin logras apretar sus ojos, cruzar tus dedos sobre tu pecho, detenerte un momento y dejar que el corazón palpite con sosiego. De repente, percibes el aroma de su presencia. Una sonrisa esboza la tranquilidad que necesitabas, ahora sabes que no estás solo.

Tus labios sonríen, los problemas, temores y sufrimientos comienzan a desvanecerse como una sucia niebla que te impedía encontrarte con tu ser superior.

Si, steemian, siempre ha estado, está y estará junto a ti. Tu familia y más íntimas amistades también cuentan con su presencia, todos.

Una lágrima de paz rueda por tus mejillas, relajadas por la bondad de haber descubierto la verdadera fuerza que te mantiene con vida. Te das cuenta, justo en ese instante, que eres un ser espiritual con la carne y huesos de un mortal.

El manto de bonanza que te cobija, se hace más cálido y confortable a medida que surgen de ti las primeras palabras de una oración que pensabas que habías olvidado: “Padre nuestro, que estas en el Cielo…”

Es una reflexión que quiero compartir con ustedes, amigos y amigas de Steemit. Sé que hay momentos duros, pero no estamos solos, jamás. Aunque a veces sea difícil creerlo, la fe, es la fuerza que te mantendrá con la barbilla en alto y tu mirada altiva, cuando el resto de los mortales caen de rodillas.

Thomas Flores.

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