Hace unos días fui al cine y pude ver Licorice Pizza. Varias personas me preguntaron porque fui a ver Licorice Pizza (cuando la verdadera pregunta es porque no ir a verla), y a esa pregunta siempre respondía lo mismo: como me encanta el cine, cuando sé que un director que me gusta va a estrenar una película en cines, trato en su mayoría de verla en cine. “Qué felicidad da el cine, cuando se ve en cines” leí, y esa frase me quedó en la cabeza por un buen rato.
Aunque voy a hablar mucho de Licorice pizza, hice esa pequeña introducción porque siento que necesito decir que en cines he visto a al menos una película de Tarantino, Sam Mendes, Denis Villanueve, Steven Spielberg y ahora, Paul Thomas Anderson. Parece algo tonto, pero es una pasión para mí, y por lo mismo, se siente como un logro que me gusta compartir.
Ahora, volviendo a Licorice Pizza y lo interesante que ver una película en cines, es más interesante aun cuando sientes que el director (que en este caso también es escritor de la película) se enamora de sus personajes y de la historia que crea. Pienso, aunque no lo sé exactamente, que Paul Thomas Anderson hizo la historia pensando en una época importante de su adolescencia y por eso, como Tarantino en OUATIH, la producción de la ciudad se siente tan cuidada. Todo se siente hermoso y bien hecho, pero a su vez como un recuerdo o un sueño, que deja atrás lo aburrido y lo innecesario.
Licorice Pizza nos lleva de la mano de Gary y Alanna, una pareja que a pesar de su diferencia de edad (Gary con 15 y Alanna con 25) pasan juntos la mayor parte del verano de 1973. Con este punto de partida, retomo el hecho de que se siente como un sueño, donde pasan de una situación a otra sin algún tipo de transición o desarrollo, pero, ¿eso importa? Increíblemente no. Paul Thomas Anderson tiene una dirección perfecta y por periodos de tiempo muy marcados nos muestra los altibajos de una relación más fantasiosa que perfecta, pero igualmente creíble y en algunos puntos, hasta esperanzadora. No podría contar más de la historia porque llegue a mitad de la película preguntándome “¿de qué va la película?” y aún no tenía respuesta. No fue hasta que vi los créditos que entendí que la película no tenía exactamente un rumbo, la película no se basa en la historia, sino en lo que te hace sentir la historia.
Sinceramente, Licorice Pizza es más que una buena película, es un abrazo a una nostalgia falsa, un sueño de esos que te hace querer no vivir tu vida sino estar viviendo una película, es un rato relajante en medio de tanto caos. Es algo que recomendaría a cualquier persona que se quiere desconectar un momento de la realidad, porque en serio te hace olvidar la realidad en la que estás viviendo.
Esto también es gracias a las maravillosas actuaciones que tiene la película, pero, esto ya es otra historia. Es que, aunque este pequeño escrito funciona como una crítica, aquí no pienso hablar de algo realmente interesante sobre la película, que son, para sorpresa de varios, las decisiones del actor en cuanto a la producción de la película. Estas decisiones me parecen tan interesantes y algo a su vez tan aparte de la fantasía de la película, que prefiero guardarme otro post para eso.
Consider to follow our curation trail on steemauto We thanks all the support.
To all of you artists out here at Steemit! If you ever are lost please join Bokura No Digital World at our discord chat
All Rights Reserved - @Takeru255